miércoles, 15 de mayo de 2013

Quiero una petaca !!!


No sé por qué nos sorprendemos de las cosas que ocurren. La sociedad se revuelve con las idas y venidas de sobres, imputaciones, “desimputaciones”, enchufismos varios… en definitiva, con las corruptelas de mayor o menor envergadura que asaltan los periódicos, emisoras de radio o programas de televisión todos los días. Pero cada vez más, los hechos me confirman que en este país nuestro somos así. Y me voy a explicar.



Sábado noche. Pub de Madrid. Un gin-tonic (más bien poco cargado)
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Domingo, 7 de la mañana. Ibuprofeno + agua
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                               Garrafón


¡Ocho euros de garrafón! Me indigné. Me indigné tanto que a mi edad, ¡quién me lo iba a decir!, he decidido comprarme una petaca. Para las contadas veces que me apetece disfrutar de una copa no estoy dispuesta a que me tomen el pelo y mucho menos a que jueguen con mi salud (os invito a que miréis lo que cuenta la wiki acerca del garrafón). Parece ser  que el propietario del local no tiene suficiente con sacar un beneficio de al menos el 100% a esa copa, quiere más, dándole igual a costa de qué. Así que, de momento y hasta que encuentre una que sea de mi agrado, soy amante fiel de Mahou (o similar). En mi búsqueda de información sobre el tema encontré esta web donde se indican los bares/pub/discos donde puedes encontrarte con el maligno.

Pero ésta solo es una de tantas. Lo peor, seguro, será descubrir a ese que sirve copas de alcohol adulterado diciendo: “¡Qué vergüenza, en qué país vivimos!”. Y no lo digo por decir, que hay a algunos a los que oigo quejarse que tienen alguna que otra cosa que callar. ¡Qué hipocresía!

Así pues: ¿De qué nos sorprendemos?  




Bebe con moderación. Es tu responsabilidad.




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